Cristina Altamiro: «Nos descubrimos a nosotras mismas y vivimos de una forma totalmente distinta a la que estamos acostumbradas»

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Ya estamos en la tercera y última semana. Y es imposible empezarla mejor, ¡nos vamos a pasar el día a Varadero con las familias del proyecto!

El martes nos vamos a visitar las cuevas de Bellamar, ya que En Cuba el día 26 de Julio es festivo, por ser, en este caso, el 90 cumpleaños de Fidel Castro. El miércoles impartimos los últimos talleres y el jueves es el día de nuestra despedida.

El tiempo ha pasado rapidísimo, y casi sin darnos cuenta ya ha llegado la hora de despedirnos. El viernes dejamos Versalles, y salimos para la Habana, donde pasaremos el fin de semana y el domingo 31 volveremos a España. En la cena del sábado nos encontramos al grupo de agosto. Y nos vemos a nosotras reflejadas en él, cuánta incertidumbre, ilusión y emoción por ver qué les espera. Así estábamos nosotras hace 3 semanas, eramos 6 desconocidas sentadas en una semana sin saber qué nos esperaba, y hoy somos 6 amigas que han disfrutado de una aventura inolvidable.

El tiempo ha pasado volando. Ha sido una experiencia maravillosa con la que hemos aprendido mucho. El principio fue duro; vimos actitudes del país con las que no estábamos de acuerdo, nos descubrimos más aún a nosotras mismas, y vivimos de una forma totalmente distinta a la que estamos acostumbradas… todo esto hizo que el viaje fuese un vaivén de emociones, sentimientos y sensaciones. Pero, al final todo lo que queda es útil y positivo.

Hemos valorado las cosas que nos rodean en la vida cotidiana y que a menudo se da por hecho que tienen que estar en el día a día de la gente, y cuando sales, en este caso, a un país como Cuba, te das cuenta de que no es así. Y hablo de cosas tan simples como un aseo con puerta, un bote de gel, una comida algo variada.. Pero sobre todo, hemos aprendido a valorar a las personas que nos apoyan en nuestra vida y, sobre todo, a las que hemos conocido, porque sin tener nada, nos lo han dado todo. Porque nos han enseñado que la felicidad solo llega a quien la busca, que la familia es el apoyo más grande que podemos tener, que la amistad es una de las cosas más bellas del mundo, que el amor es la clave del éxito y que el trabajo es el medio para alcanzar nuestros sueños.

Por todo esto, gracias de corazón al Proyecto «Maravillas de la infancia, cultivador de sueños» de Matanzas. Gracias a todos los niños, las familias y personas que gestionaban y colaboraban con el proyecto. Gracias por habernos dejado entrar en sus corazones y por habernos enseñado tanto. Gracias.

Cristina Altamiro

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