Cuadernos de Viajes Solidarios. Ecuador Julio 2010 (2): Selvático inicio del campamento vacacional

Tras cuatro días de campamento vacacional, nos encontramos en situación de hacer un primer balance de las actividades que se están llevando a cabo.

Hemos vivido momentos buenos y otros que no lo han sido tanto; nadie dijo que fuera fácil. De los momentos difíciles también aprendemos, seguramente mucho más que aquellos agradables.

El día empieza con un potente desayuno. En los alojamientos más tradicionales no faltan el mote, quesillo, jugos variados, huevos preparados de distintas formas, agüitas y otros frutos de la tierra. Una vez saciado el apetito matutino nos desplazamos desde distintas comunidades (Ñamarín, Gunudel, centro de Saraguro y Las Lagunas) a la comunidad educativa Inti Raymi, también en Las Lagunas.

El primer día contamos con un poco más de 40 niños entre los cuatro y los 14 años. A partir de ahí la nómina fue aumentando hasta llegar en el día de hoy hasta una cifra muy cercana a los 100. Empezamos con un pequeño taller de inglés a partir de las 9:30h hasta las 10:15h aproximadamente. A continuación cantamos el «Rap del Mono» para cargarnos de energía y amenizar la jornada. Tras la canción inicial, lops niños realizan un juego o un taller, siguiendo un circuito en el que pueden participar en todas las actividades en grupos reducidos; «El gato y el ratón», versión ecuatoriana, y el escondite inglés han triunfado. Finalizamos las mañanas con un juego colectivo para despedir a los chicos hasta el día siguiente. ¡¡¡Ojú, qué bien!!! ¡¡¡Olé!!!

Ya por la tarde nos reunimos en la Fundación Kawsay para planificar las actividades del día siguiente. Ese es nuestro día a día en Saraguro.

El fin de semana ha sido otro cantar. La mayor parte del grupo ha viajado al Oriente, la Amazonía ecuatoriana. La visita a la selva y la navegación por el río Nangaritza han resultado una experiencia inolvidable, así como las muchas horas compartidas en una furgoneta dando botes al ritmo de una vía en pésimo estado. Mereció la pena el sufrimiento cuando llegó la hora del almuerzo en las cabañas de Copalinga; colibrís y culantro completaron las tres «C´s». Baños místicos de comunión con la Pachamama, canoas metálicas y botas de caucho. Última estación: «El Laberinto de las Mil Ilusiones»; nos convertimos en personajes de Avatar; Pandora en estado puro. No se puede expresar con palabras.

Mientras tanto, Jairo viajaba a Cuenca con otra voluntaria de la Operadora de Turismo. El domingo vimos el partido en un bar de holandeses. Cuando ya nos dirigíamos a la Terminal Terrestre para tomar el autobús de regreso a Saraguro, nos encontramos con la colonia española cuencana celebrando el triunfo en la Copa del Mundo. El autobús túrístico nos recogió en la propia fiesta y estuvimos cerca de tres horas dando vueltas por la ciudad y celebrando tan magno acontecimiento como se merecía.

Todos nos reencontramos con las familias con las que compartimos alojamiento bien entrada la madrugada.

Aunque algunos empiezan a caer enfermos (¿será la Nutella o el agua de la Amazonía?), todos seguimos con ánimo suficiente para tomar agua de alcachofa (estudiante de medicina sucumbe a la sabiduría indígena), el remedio casero más amargo que se ha inventado a este lado del Atlántico.

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