El 88 % de los jóvenes españoles que realizan un Servicio Voluntario Europeo adquieren competencias que favorecen su desarrollo

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El objetivo del presente artículo es evaluar el Servicio Voluntario Europeo como programa para el desarrollo personal y profesional de los jóvenes españoles entre 18 y 30 años. Para ello, al final de 2014 Kristina Ivanova y Beata Matkowska, dos exvoluntarias SVE en AIPC Pandora, desarrollan una encuesta online a través de la que entrevistan a 100 jóvenes españoles, enviados por AIPC Pandora a realizar un voluntariado en diferentes países europeos de acogida.

Entre las preguntas realizadas para dar respuesta al objetivo mencionado antes, destacamos: ¿los jóvenes han conseguido empleo después de realizar un proyecto de voluntariado europeo?; ¿el trabajo encontrado ha sido a raíz del proyecto realizado?; ¿el SVE ha sido una experiencia de aprendizaje que ha favorecido el desarrollo profesional y profesional de los/as voluntarios/as?, entre otras.

Según los datos recogidos, 64% de los encuestados contestan que han encontrado trabajo entre 2 meses y 1 año después de terminar el SVE, afirmando que 9 % de ellos trabajan en algo a raíz del proyecto de voluntariado que han hecho, y 55 % en algo que no tiene nada que ver con su proyecto o formación. Lo interesante es que en la mayoría de los casos el empleo conseguido ha sido fuera de España, lo que revela que al realizar un voluntariado, los jóvenes adquieren competencias válidas para trabajar en un país extranjero.

Según la encuesta, resulta curioso que aunque no todos de los 100 encuestados han encontrado trabajo, 84 % de ellos dicen que su satifacción con el voluntariado es alta o muy alta y si pudieran volverían a hacer el SVE, y 92 % de ellos recomendarían el programa a un amigo o conocido.

Además 77 % de los jóvenes que han experimentado el SVE de primera mano, a pesar de no ser empleados, creen que han desarrollado (mejorado) competencias para acceder a un empleo con más facilidad. Entre las competencias más desarrolladas por los jóvenos son: la habilidad de expresarse en un idioma extranjero y comunicarse con él, competencias interculturales, interpersonales y sociales y competencias de trabajar en equipo.

En 88 % de los casos el SVE ha sido una experiencia de aprendizaje que ha favorecido el desarrollo personal y profesional de los jóvenes.

A nivel personal, los jóvenes mencionan el aprendizaje de trabajar en un entorno multicultural y fuera de su zona de confort, la aportación de nuevas maneras de trabajar, la adaptación a otra cultura, el empatizar con otras personas, el desarrollo de comunicación y expresión, el aprendizaje a tomar retos, la confianza en la capacidad de superación, etc.

Según la encuesta, entre las competencias a nivel profesional, la gente destaca la toma de iniciativa, la planificación de proyectos y organización de trabajo, la mejora de la capacidad en dirección de equipos, el desarrollo del espíritu emprendedor, el liderazgo y la creatividad.

* La encuesta a través de la que se ha hecho este análisis fue enviada a 540 personas que han participado en un SVE entre 2004 y 2013. De ellos han contestado 100 personas, cuyos datos fueron analizados en el presente artículo.

Artículo, escrito por Kristina Ivanova Nikolova, voluntaria del Servicio Voluntario Europeo en la sede de AIPC Pandora

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