Microproyecto de Ecuador: Cuando el final es sólo el comienzo

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Tras una primera semana de toma de contacto y nuevas experiencias,  comenzó una semana en la que ya sentíamos más confianza y cercanía con los niños. En Quisquinchir empezamos a trabajar en los murales que presentaríamos a sus padres en el día de la despedida, ilusionados por el futuro resultado.

En San Lucas, por la tarde, gracias al nuevo vínculo creado con los chicos, pudimos tratar temas más personales como el alcoholismo y la sexualidad, que eran objetivos principales del microproyecto. Además, se han abierto más a nosotros y nos han mostrado sus preocupaciones y vivencias. Así, hemos podido entenderles mejor y aconsejarles en todo lo posible.

Después de todo el día dando clase, nos ha resultado muy gratificante el llegar a casa con las familias, que nos recibían a diario con los brazos abiertos. Hemos sido acogidos en su hogar como uno más y nos han mostrado su cultura. Nos han prestado su ropa típica en ocasiones especiales, como la graduación de la hija de una de las familias. También nos han mostrado su artesanía e incluso ha quedado tiempo para unas cortas clases prácticas de manualidades.

El último fin de semana de la estancia nos hemos embarcado en un largo viaje para conocer otra comunidad en la Amazonía, cerca de Zamora. Hemos disfrutado de una noche en unas cabañas típicas y de una bajada en canoa por el río Nangaritza.

Mirando hacia atrás y pensando en lo que hemos aprendido, nos damos cuenta de que es incontable todo lo que esta experiencia nos ha aportado. Cada uno ha vivido el viaje de diferente manera y por lo tanto se lleva un aprendizaje distinto. Si nosotras tuviéramos que destacar algo nos quedaríamos con la paciencia y el cariño que hemos visto crecer en nosotros. También con la empatía y gratitud que sentimos hacia todas las personas que han participado en este proyecto y que lo han hecho posible: padres, alumnos y colaboradores tanto en Ecuador como en España.

Marian Luceños y Paula Runza
Marian Luceños y Paula Runza

La despedida tanto con las familias como con los alumnos ha sido muy emotiva para todos nosotros. Todos nos hemos emocionado mucho, y sentimos que parte de nosotros se queda aquí con los chicos. Esperamos, que con nuestra presencia haber conseguido que ellos sientan el mismo cariño y aprecio que nosotros sentimos hacia ellos.

Marian Luceños y Paula Runza

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