Iratxe Marcos: «Lo que me traigo de vuelta desde Kenia es una lección de vida»

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RUMBO A KENIA

El 11 de Agosto llegamos a Nairobi. Nada más bajar del avión y pisar el aeropuerto de Nairobi, empezamos a ser conscientes de que habíamos llegado a destino. Nuestras caras reflejaban una mezcla de ilusión por la llegada y de cansancio por el largo viaje. Fuera nos esperaban las compañeras  que viajaron días antes a disfrutar de éste país. Además nos esperaban, también, las personas responsables de la organización en destino, quienes fueron los que nos llevaron al lugar dónde íbamos a dormir durante nuestra estancia en el proyecto.

La mañana del 12 de Agosto, nos despertamos con  ilusión y un poco de nerviosismo porque sabíamos que íbamos a conocer el lugar donde íbamos a desarrollar el proyecto. Caminando hacia el proyecto, según íbamos acercándonos a Songa Mbele, íbamos haciéndonos a la idea de la situación que se vive en el slum. Sorprende ver la actividad que hay en la calle a todas horas y la cantidad de gente que se mueve. Las calles están llenas de puestos de venta ambulante dónde venden todo tipo de productos, desde ropa a fruta, verdura, pescado frito e incluso huevos cocidos listos para ser consumidos y… ¡La música que no falte!

A nuestro paso no dejaban de salir niños por todas partes a saludarnos  y darnos la mano, nos recibían a gritos de Mzungu (Europeo). Por fin llegamos a la verja de Songa Mbele Na Masomo, nos abrió la puerta el guarda. Enseguida empezaron a agolparse a nuestro alrededor los niños de la escuela queriendo saludarnos. Los responsables de la escuela nos dieron la bienvenida y nos enseñaron las instalaciones.  A continuación en una de las aulas, nos esperaban los alumnos de mayor edad, para recibirnos con un baile de bienvenida. Fue muy emocionante el recibimiento. Posteriormente nos presentamos nosotros.  Una vez finalizar la bienvenida, nos retiramos a la oficina de la organización para programar las actividades a realizar durante nuestra estancia. ¡El primer día fue un día lleno de emociones!

Al día siguiente nos pusimos en marcha y nos dividimos en grupos para comenzar con nuestra labor en Songa Mbele Na Masomo. Un grupo se dedicó a reforzar las clases de los mayores, otro grupo a apoyar a la profesora de los niños discapacitados y el otro grupo a apoyar a la misma profesora con los niños con menores dificultades. La mayor parte del tiempo lo pasamos desarrollando actividades de ocio. Además de éste apoyo, también realizamos labores de acondicionamiento de diferentes aulas. Pintamos y decoramos el contenedor de los niños discapacitados, pintamos y decoramos dos aulas y por último ayudamos al albañil a acondicionar el comedor y la cocina para posteriormente pintar y decorar. Se instalaron dos planchas de uralita transparente en el comedor, dando así claridad al comedor.

Según iban pasando los días, nos dimos cuenta que el tiempo volaba y para cuando nos dimos cuenta, todo estaba llegando a su fin. Intentamos pasar el máximo tiempo posible con los niños. Intercambiamos juegos, bailes, canciones… Incluso un día tuvimos la oportunidad de hacer un intercambio cultural. También tuvo lugar un partido de futbol “Kenia-España”, con victoria abultada del equipo local.

Una actividad que creo que merece una mención especial, es la que realizamos en el comedor. Pintamos un tronco de un árbol y lo llenamos de manos de colores, emulando las hojas. Todas las personas del centro tomaron parte en la actividad.

El último día lo dedicamos a un intercambio gastronómico. Era día de celebración, por lo que la comida ese día fue especial. Les enseñamos a cocinar tortilla de patatas y ellos a nosotros chapati (tortas de harina de trigo, ¡Riquísimas! ). Cómo el primer día, nos tenían preparada una actuación de despedida con bailes y canciones. Muchos no pudimos reprimir las lágrimas a la hora de despedirnos de las personas que son parte de Songa Mbele, desde la cocinera, hasta el guarda que todas las mañanas nos abría la verja. rofesores, niños, cocineras, guardas y nosotros.

Realmente, no somos consciente hasta que vuelves a la rutina, de todo lo que ésta experiencia nos ha aportado. Ver que los niños son felices con lo poco que tienen e inmensamente agradecidos con poco que les des. Tienen una sonrisa eterna en la cara. Un abrazo, una pequeña muestra de cariño, es para ellos un mundo. Creo que intentamos exprimir al máximo la experiencia, pero sin duda, lo que nos hemos llevado es muchísimo mas de lo que hemos dejado. Te llevas muchas cosas contigo, además he tenido la suerte de compartir ésta experiencia con unas personas maravillosas, a los que considero amigos y que espero que lo seamos por mucho tiempo. ¡Grandes Kenia 2013!

Es una experiencia que al menos hay que vivir una vez en la vida. O en mi caso, dos, ya que éste año vuelvo a Kenia a vivir la experiencia al máximo, sabiendo que lo que me traigo de vuelta es una lección de vida.

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