Marta Carnevali: «Palestina ha sido una oportunidad de conocer una realidad llena de violación de derechos universales»

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Marta Carnevali ha participado en dos Microproyectos, Ecuador 2010 y Palestina 2013. Hoy nos cuenta su experiencia en Askar Camp, Nablus ( Cisjordania):

En el pasado verano (2013), me uní de nuevo a un microproyecto. Esta vez realizado en un campo de refugiados de la zona C de Cisjordania (Palestina). Escogí este destino porque era una realidad abundantemente citada en los medios de comunicación desde diferentes perspectivas, y para la cual guardaba grandes interrogantes y muchas ganas de ser conocida en primera persona.

Las actividades que realizamos fueron principalmente una colaboración en las tareas de programación y realización del campamento de verano llevado a cabo por los voluntarios de la asociación local Hewar Children Center, en el campo de refugiados Askar Camp I. En este campamento, desarrollado principalmente durante la mañana, se realizaron talleres de teatro, papiroflexia, cine, pintura, música y clases de taikuondo. Los niños que asistían tenían una edad desde los 4 hasta los 12 años aproximadamente. Además del campamento, conseguimos tener ciertas reuniones con otras organizaciones de diferentes zonas de Cisjordania, tales como Médicos Sin Fronteras, o Freedom Theatre (organización situada en el campo de refugiados de Jenin, que promueve la generación de esperanza y confianza en el futuro de los jóvenes palestinos a través del teatro). Aunque hubo algunas organizaciones que quedaron sin visitar por causa de imprevistos, cada encuentro con las diferentes organizaciones aportó una mirada diferente y complementaria que se sumó al imaginario que finalmente recogí y contemplé a la vuelta de mi viaje.

Lo que más me gustó de este proyecto fue la oportunidad de poder trabajar conjuntamente con los voluntarios locales de la organización local, los cuales se encontraban intensamente comprometidos con  el campamento. Algunos de ellos habían sido niños asistentes al mismo en el pasado, y ahora se encargaban de pensar y reformular las secciones, por lo que era emocionante. A su vez, rescato como lo más disfrutado los ratos libres de conversación y compartir de perspectivas y vivencias no sólo del conflicto, sino de aspectos cotidianos de la vida tales como la preparación del té, así como los ratos de creación musical compartidos a través de los recursos o experiencias que cada uno (voluntarios internacionales o palestinos) portábamos en nuestra mochila personal.

Esta experiencia ha sido una oportunidad de conocimiento y encuentro con una realidad llena de violación de derechos universales, y que sin embargo reporta en el visitante o voluntario una gran fuerza y energía para afrontar cualquier dificultad (ya sea propia o estructural) a través de la relación establecida con los voluntarios locales. Esta experiencia ha supuesto una revalorización de las propias cadenas que diariamente nos auto-imponemos y que tras la observación o vivencia de las cadenas impuestas ajenamente, resulta mucho más fácil identificar e intentar romper. A nivel concreto, este viaje a generado nuevos lazos de amistad y encuentros aún vivos y auténticos, una ruptura de las definiciones sociales establecidas, y un gran puente hacia la búsqueda de la libertad ajena y propia.

Al igual que con el proyecto realizado en Ecuador, este microproyecto ha contribuido en una generación de la imagen del mundo como un sistema conformado por muchas piezas, interdependiente y muchas veces influenciado por grandes poderes, que si son reconocidos pueden ser analizados y combatidos pacíficamente a través del encuentro humano y el compartir de lo común en todas las personas.

Recomendaría la elección de este microproyecto por lo amplio de sus perspectivas posibilitadas. Es una estancia donde el encuentro con el mundo global es posible, a través de la visibilidad del funcionamiento de las grandes potencias en una comunidad humana concreta. Es un conocimiento global mediante una perspectiva costumbrista. Es a través del compartir de una rutina, aparentemente e informada como rota, pero llena de vida y energía, donde la generación de esperanza y  confianza en la renovación personal, grupal y social es posible. No se trata de hacer grandes cosas, sino de encontrarse en lo auténtico y reconocible en todos, la humanidad. 

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