Microproyecto en Ghana: Los ánimos por las nubes y mucho trabajo ¡Towei Ye!

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Nuestro día a día en Gomoa.

NOTA: Como veis está costando tener Internet… ¡Pero seguiremos intentándolo!

¡Comienza la acción! Es nuestra segunda semana en Gomoa y hoy vamos a poder ver por primera vez la planta operando. Tras la reunión del viernes con las mujeres, los ánimos están por las nubes y tenemos grandes expectativas para esta jornada. − ¡Towei! ¡Ye! −

Llegamos a la planta y observamos a un grupo de mujeres separando los frutos que hay en el suelo. El grueso del grupo se remanga y se pone a trabajar con ellas. Es momento para intercambiar opiniones y conocer un poco más de sus vidas. Ana y yo nos unimos a John, el boss, quién nos describe el proceso al detalle. Escuchamos con pasión sus explicaciones y nos damos cuenta que sabe perfectamente lo que hace. Nos damos cuenta de que está totalmente implicado en el proceso productivo, no es un mero financiero como nos habíamos imaginado en un principio.

Microproyecto en Ghana
Microproyecto en Ghana

Tras la primera impresión reina un cierto desánimo en el grupo. La reunión del viernes había sido muy fructífera y se había percibido un gran compromiso por parte del grupo de mujeres. En cambio de las treinta mujeres que forman la cooperativa, apenas había diez trabajando en la fábrica. Para nuestra tranquilidad, John nos aclara que estamos en temporada baja y que no hay suficiente fruta como para que todas las mujeres vengan a trabajar.

Las chicas han tenido la oportunidad de hablar largo y tendido con Abigail. Es una mujer con mucho empuje y muy inteligente, que lucha por el negocio. Sus dos hijos, Keli y Kela, son su mayor motivación para seguir adelante todos los días.

Hoy es un día de celebraciones, es el cumpleaños de Merce y las mujeres le sorprenden cantándole el Cumpleaños Feliz. Cantan una segunda canción, que parece… ¿Cumpleaños Feliz en Twee? ¡No! Cantan para preguntarle la edad: − How old are you now? − Entre risas las mujeres comienzan a confesar sus edades con las chicas de nuestro grupo.

Ana está muy motivada. Se ha implicado en todas las partes del proceso y Abigail le anima a que participe en cada una de las tareas. Tiene aceite de palma de los pies a la cabeza. Mientras tanto Esther y Elena comprueban las propiedades hidratantes del aceite de palma.
La jornada termina con una fiesta sorpresa que incluye embutidos ibéricos y un postre local, la tarta purpurina. Merce mira incrédula todos los manjares y viandas que hay sobre la mesa. − ¡Gracias chicos y chicas! ¡Soís los mejores!

Al día siguiente volvemos a la fábrica. Eva, Antonio, Ana y Héctor se reúnen con John durante toda la mañana. Han revisado los libros de cuentas y parece que empiezan a tener una idea más acertada del estado de la empresa. Tienen mucha información con la que poder comenzar a trabajar en el Plan de negocio.

Debido a la temporada baja hoy no hay suficiente fruta para seguir con la producción. Abigail nos invita a sentarnos en el patio de su casa para compartir sus vidas con nosotros. El perfil de las mujeres de la comunidad es una mujer viuda o abandonada por su marido, tiene entre seis y siete hijos de los que han podido fallecer entre tres y cuatro. La historia es sobrecogedora, pero aún lo es más cuando nos cuenta que la mujer que tiene a su derecha tiene un hijo con cáncer. No sigue ningún tipo de tratamiento, no puede permitírselo porque su madre no puede hacer frente a los gastos.

Hoy es un día importante. Tenemos reunión con el consejo de sabios. Es la segunda vez que nos reciben y queremos ir bien preparados. Quizás sea nuestra última oportunidad de actuar como mediadores para tratar de conseguir que apoyen a la cooperativa de mujeres.

La reunión avanza por buen camino y parece que hay un gran entendimiento. No nos deja de sorprender su jerarquía, pero empezamos a comprenderla mejor. El hombre ataviado con la túnica de vivos colores y con el torso descubierto, que todos asumíamos que era el jefe del consejo, es en realidad el portavoz. En un segundo plano y sin decir palabra se encuentra el verdadero jefe.

Cuando parece que estamos alcanzando un acuerdo, aparece un extraño personaje hablando en fante, dialecto local, que se sienta al lado de los jefes. Al cabo de unos minutos comienza a discutir con el portavoz, mientras que el resto de los jefes le piden que se tranquilice. No sabemos que es lo que está pasando y nos ponemos nerviosos porque pensamos que le puede incomodar nuestra presencia o algo que hemos dicho. Finalmente termina la discusión y se va. Más tarde “Assembly man” y Frank nos explican que el hombre era uno de los jefes y que había pasado a saludar. Una mala interpretación de un comentario del portavoz, sumado a la ingesta de varias copas de Schnapps (licor local) había sido el origen de la discusión.

Los compromisos alcanzados con los jefes pueden ser de gran importancia para las mujeres, pero todavía queda mucho trabajo por hacer…

Alberto.

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