Melodía de Parada de Lucas

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Al igual que la melodía de una canción, Parada de Lucas marca un estilo, una armonía una voz… que en el ecuador de esta experiencia estamos empezando a conocer. Al principio no sabes si vas a ser capaz de llevar el ritmo de las palmas, de acoplarte al cambio de compás, de integrarte entre sus notas… Pero hoy, que empezamos a descontar días para volver, he de decir que todos y cada uno de los miembros de esta orquesta, han fusionado esa incertidumbre con unas tremendas ganas de trabajar, y de formar parte de la melodía en todas sus condiciones. No supimos cantar la canción de CIACAC, hasta que no llegamos aquí, lo de antes son sólo suposiciones.

Entre petardos que avisan que la policía está cerca, armas que no sabemos si en algún momento pueden formar parte de la percusión, existe todo un ejército de criaças que alzan sus voces cada día. Voces diferentes, unas más graves y otras más agudas, pero todas con ganas de poco a poco aprender a cantar mejor. Nosotros, los voluntarios, también lo intentamos, y cantamos con ellos.

Perdón si a alguien le despista esta comparación musical, pero es que parte de CIACAC es eso, música.  La banda la dirige la gran Neuza, con fuerza, coraje, ilusión y trabajo duro. Ella lleva las riendas, ahora, con nuestra ayuda. Después, llegaron los leaozinhos. Leaozinhos, gracias Caetanos Veloso, por tu inspiración. Este ejército los dirigen grandes maestros, que cada día forman a futuros profesores y a crianças que son auténticas esponjas de curiosidad, con ganas de aprender. Los ojos de los chicos y las guitarras que con la ayuda de muchos han llegado desde España, brillan por si solas. Los de cada uno de los voluntarios, también.

La informática, las brincadeiras, las clases de guitarra, de piano, la ayuda a niños discapacitados, la lengua de signos, la expresión corporal, el asesoramiento a CIACAC, las clases de español, el refuerzo escolar… y armarse con el rodillo y la pintura cuando es necesario, completan el ritmo de esta melodía. Y disculpen esta parte de mi ego, pero ¡sonamos muy bien! No sé quién está aprendiendo más de todo esto, si ellos o nosotros…

Más de uno ya nos hemos olvidado de las comodidades, nos estamos acostumbrando a los ronquidos (que también son parte de esa armonía), y nos hemos introducido en esa extraña normalidad que se respira en Parada de Lucas. Y si algo tengo claro, es que dentro de esta “normalidad” dentro del contexto de una favela, hay talento. Talento, potencial, y trabajo del bueno. Asique, a currar y a seguir componiendo.

Marta.

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