Cuadernos de Viajes Solidarios. Brasil 2011 (2)(3). Despedidas.

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Hoy es el último día en Parada de Lucas.  Igual que todos los anteriores. Sorpresas, improvisaciones, niños, almuerzo en el patio, corridas, gritos, despedidas… guitarras! Muchas guitarras! Todo el tiempo. Las guitarras merecen un post aparte, tal vez el video del show que hoy a las 20hs cerrará lo que fue el aula menos esperada y más popular de la favela. Angel, ha arrastrado a más de 30 niños y jóvenes de la favela que hora a hora llegan reclamando su clase de media hora, traen alguna guitarra que consiguieron prestada, preguntan quien dará aulas cuando Angel ya no esté… aparece otro y dice “yo puedo enseñarte algunas cosas”… Otro agarra un pandero, otra niña un cajón peruano… y la música nace de nuevo. Se encienden las cámaras, aparecen los vecinos y llegan nuevos músicos que estaban escondidos por allí. Dando ritmo a los días, a las pintadas de paredes, pintadas de las manos de los niños en el muro, a las calurosas clases de informática con niños veloces y señoras lentas.

En realidad hoy no es realmente igual a los anteriores. Es el primer día que el sol no apareció, que no han pasado casi los aviones por el cielo y no han explotado los fuegos de los bandidos. La favela está quieta y acompaña el clima de despedida.   Los niños preguntan la hora en que mañana parte el avión. Hacen cálculos para saber si hacen tiempo a salir de la escuela y correr hasta aquí para robarnos otra sonrisa, una clase de guitarra o algunas corridas por la calle. Lo que sea, para ellos está bien. Hay tanto por hacer en una favela, con estos niños, con los millones de niños y jóvenes de Brasil. Pero… ¿que se hace en 3 semanas? Poco y nada pensé el primer día. Muchas conversaciones críticas, mucho escepticismo sentimos cuando mirábamos alrededor, cuando veíamos el poco tiempo que teníamos, lo pequeño que es CIACAC y lo inmenso que aquí se necesita para pensar en un cambio. Neuza, directora de la organización me dijo en los primeros días “piensa en cada niño en particular, no en todos”. Hace media hora recibí algunos de los abrazos más lindos que antes haya recibido. De esos niños, no de todos, de algunos… ahí entendí a lo que Neuza se refería. Creo que todos hemos entendido un poco de aquello. La favela no va a cambiar, los “bandidos” seguirán corriendo todos los días del año con sus armas, los que no tienen comida tal vez seguirán sin tenerla, los niños de CIACAC seguirán siendo “favelados” quizás por mucho más tiempo. Pero por tres semanas, más de treinta niños han visto guitarras en lugar de armas, pinceles en lugar de botellas de alcohol, dibujado en lugar de solo jugar videos en el computador, recibido sonrisas en lugar de retos, amor en lugar de violencia y muchas otras cosas, incluido escuchado un pésimo y gracioso portugués que jamás habían oído. No se si realmente han recibido todo eso, pero que aún hoy estén aquí reclamando de nosotros me hace pensar que sí. Nosotros seguimos nuestro camino. Ellos tal vez sueñen con cambiar el suyo, y lo hagan.

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