Compartir Post

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on email

A pesar de no pedir el voto para ninguna formación en concreto, ni de estar liderado por ningún tinte político, las protestas del movimiento 15M fueron las protagonistas indiscutibles del último tramo de la campaña electoral. En mitad de ese clima se llegó a las elecciones del pasado domingo 22M, unas elecciones en las que el PSOE sufrió el mayor descalabro electoral de su historia y el PP alcanzó gobiernos y alcaldías hasta ahora feudos tradicionales de los socialistas.

Más de 2 millones de votos en total perdió el PSOE en estas elecciones con respecto a las de 2007, unos votos que en su mayoría fueron a parar al PP. Pero nosotros nos preguntamos: ¿Cómo es posible que votantes de izquierdas den su voto a la derecha? Si es por descontento con el PSOE, existen otras opciones de izquierdas, como IU. ¿Por qué cambiar entonces a la derecha? La respuesta no puede si no verse como la demostración palpable de que ya no existen ni izquierdas ni derechas, que esta distinción está ya obsoleta y pertenece sólo al ámbito de la historia pasada y los libros de teoría política. En palabras de José Luis Sampedro en una entrevista que puede verse en You Tube, “los  dos gobiernos son capitalistas […] lo que llaman izquierdas no lo representa ninguno de los dos”.

Pero aquí no queremos analizar los resultados electorales del 22M más allá de este primer apunte. De esto, y de presentar una gráfica con los resultados “completos” de las elecciones:

Fuente: Democracia Real Ya
Fuente: Democracia Real Ya

Una vez más, la abstención ha sido la elección escogida por la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas, que han escogido no ejercer su derecho al voto, seguramente porque no se sentían representados por ninguna de las propuestas ofrecidas. No hablamos de un 5 o un 10% (que ya sería grave), sino de una tercera parte de la población (36%, entre abstención, votos en blanco y nulos).

No se entiende que se hayan producido casos como los de diferentes ayuntamientos de la sierra madrileña, o el de Camps en Valencia, en los que partidos cuyas cúpulas están imputadas por delitos de corrupción hayan sido las más votadas nuevamente, como si nada hubiera pasado. Existe en este país una amplia masa de votantes que son totalmente inmovilistas, y que votan siempre al mismo partido (sea éste el PP o el PSOE), aun en casos en que las personas a las que dan su voto estén siendo juzgadas por fraudes o corrupciones. Se trata, como dice Sampedro, de “votar desde lo visceral”, sin pararnos a pensar con razón y lógica las propuestas que nos ofrecen los distintos partidos políticos. Es, a nuestro entender, un síntoma de no desarrollo de una conciencia política sana y plural, quizás motivada porque “la opinión pública es una opinión mediática, creada por los medios y la educación, ambas cosas interesadas en lo que interesa al poder, porque el poder controla la educación y el poder controla los medios”, en palabras de Sampedro. “No estamos educados para pensar críticamente”, si no que seguimos presos de la dicotomía obsoleta de derechas e izquierdas.

Por tanto, sentencia Sampedro, “la actitud esencialmente es tomar conciencia de la realidad, no aceptar sin crítica propia todo lo que nos dicen”.

Propuestas desde el movimiento 15M

La realidad es que el movimiento de los indignados no ha provocado un vuelco en las elecciones ni ha influido en sus resultados de manera notoria. Pero eso no es sinónimo de fracaso, ni mucho menos. Lo que sí es cierto es que ahora estamos en un momento clave, en el que la perseverancia de todos debe continuar y seguir reclamando que queremos otra democracia, una democracia real y verdaderamente representativa, que acabe con un sistema basado en las finanzas y el capital que se ha colapsado y mostrado en toda su injusticia.

El 15M tras el 22M
El 15M tras el 22M

Y debe continuar porque es ahora cuando debemos tener la fuerza necesaria para hacer que las movilizaciones, protestas y manifestaciones se plasmen en exigencias concretas que sean escuchadas por los partidos políticos y aplicadas. (Una frase en sí que ya merece un instante de análisis: ¿tenemos que hacer fuerza para que los políticos nos escuchen? ¿acaso de no son nuestros representantes?). El movimiento del 15M ya ha elaborado una batería de propuestas encaminadas a regenerar el sistema y hacerlo más justo. Entre esas propuestas, reforma de la ley electoral para que sea verdaderamente justa y representativa, separación real de poderes (independencia del poder judicial y reforma del Senado), y una profunda regeneración política (listas abiertas, supresión de la financiación pública de los partidos políticos, inhabilitación perpetua para cargos públicos condenados por corrupción, supresión de los privilegios injustificados que conllevan los cargos políticos, publicación de sus patrimonios personales antes y durante el ejercicio de sus funciones, etc.).

Y sobre todo porque lo que estamos pidiendo es una democracia real, de la que PSOE y PP se han alejado desde el momento en que dejaron de representar a los ciudadanos y ciudadanas para convertirse en grupos de interés que, como citábamos en palabras de Sampedro más arriba, no son más que gobiernos del mismo grupo. Las protestas han sembrado una semilla que ahora hay que trabajar para aunar todas las voces que se han levantado y lograr que en las próximas elecciones generales un partido con estas propuestas en su programa obtenga representación parlamentaria. Y si no existe, habrá que crearlo.

Porque sí queremos la democracia y con ella la existencia de los partidos políticos que representen a los ciudadanos y ciudadanas, y den soluciones a sus problemas. Sí queremos la democracia… pero otra distinta a la que hoy nos ofrecen.

Enlaces de interés:
Entrevista José Luis Sampedro
Artículo Eduardo Cabrera: ¿Y ahora qué?

Más entradas

¿Quieres sabes más de nuestros programas?

Contáctanos sin compromiso

Acceso a webinar
close slider

Déjanos tu e-mail y accede a nuestro webinar

Compra

Carrito vacío

Subtotal
€0.00
0